Presente - 2001 - Centro Cultural Recoleta

"Presente"es un espacio escultórico compuesto por sogas, bloques de cemento y esculturas realizadas con tramas de mimbres atados entre sí con cuero.
Varias sogas tensadas recorren la sala de pared a pared y llegan al piso










Varias sogas tensadas recorren la sala de pared a pared y llegan al piso sostenidas por contrapesos de cemento. De ellas cuelgan grandes redes de mimbre (algunas de 4m x 4m x 3m) con formas de gota de agua o bolsas cargadas.








Al ingresar a la sala se observa un espacio atravesado por líneas de mimbres y sogas.
La trama ha invadido el ambiente. El tejido se mezcla con el aire.










La ilumnación está incorporada como otro elemento plástico proyectando sombas sobre las paredes y el piso.






























Es difícil hablar de escultura cuando nos referimos a la obra de Edgardo Madanes. De todos modos, no importa demasiado establecer una taxonomía; si lo que hace es escultura, objeto, instalación o lo que sea, es un tema lateral. Creemos que la connotación simbólica de la obra es mucho más importante que su clasificación.
Madanes utiliza un material significante en sí, el mimbre. Proviene del delta del Tigre, es local y es brindado generosamente por la Naturaleza. En manos del artista el mimbre se transmuta en otra cosa, un producto cultural, una “obra de arte” y adquiere un nuevo sentido. La forma que adopta es ambigua y no hace referencia a otra realidad figurativa. Pero a la vez, no pierde su poder de evocación. El trabajo recuerda a la cestería, pero no lo es; algunas obras parecen trampas para langostas, otras cuernos o trompetas primitivas y hasta podrían parecer diagramas tridimensionales de computadora.
En esta serie, que el artista ha bautizado como Presente, se imponen esferoides con un extremo apuntado hacia arriba, que se amalgaman de a dos o de a tres. El volumen de cada objeto es considerable; pero la materia que cubre ese espacio es exigua, es decir: hay pocas varillas de mimbre para cubrir tanto lugar. Esto se pone en evidencia en el contrapeso de cemento que hace posible la suspensión de cada una de las obras. Comprimiendo la enorme pieza de mimbre a su peso específico, resultaría un pequeño cuerpo.
Parecen trampas que no atrapan presas, redes que no contienen peces. No hay nada adentro y el mimbre, finalmente, parece ser una excusa para marcar el vacío. No es ocioso recordar Le Vide, extraordinario trabajo que Yves Klein presentó en 1958 en la galería parisina de Iris Clert. Klein se preocupó por vaciar la sala de todo, pintar paredes, piso y techo de blanco lechoso y anunciar solemnemente que esa sala no estaba vacía, sino llena. Llena de pneuma, el aire vital indispensable para la vida del hombre, el que todos respiramos (el prana de los hindúes, el ch´i de los chinos). Albert Camus escribió en el libro de visitas: Avec le vide les pleins pouvoirs (Con el vacío, los poderes plenos).
En el Tao Te King se puede leer: “Consigue el vacío supremo y conservarás la paz perfecta. Todas las cosas que aparecen sobre la escena del mundo retornan finalmente al vacío y a la paz”, 16. Fritjof Capra demostró en El Tao de la Física, la sorprendente coincidencia entre la física cuántica y la mística oriental. “Al igual que el vacío oriental, el “vacío físico” no es un estado de simple nada, sino que potencialmente contiene todas las formas del mundo de las partículas”, escribió entre otros importantes conceptos. Pareciera que el fundamento último de la realidad es el vacío (la ciencia y la mística están de acuerdo en este punto).
Madanes ha encontrado una forma magistral de señalar el vacío. No lo hace con la austeridad despiadada de Klein, sino con la poesía perfecta de la naturaleza. Eligió el mimbre, empleó formas curvas y encerró lo que no se puede encerrar: la nada. El artista recurre a estructuras que podrían ser matrices subatómicas. Eleva cada pieza sobre el suelo y seduce con formas redondeadas. Emplea formas tan simples como la sabiduría misma. Explora el espacio como quien navega el infinito.
El Tao enseña que lo útil de las vasijas es el vacío y que las puertas y ventanas de una casa son las aberturas que permiten usarla. Asomar la mirada por los entramados abiertos de mimbre de Madanes nos dejan ver lo que no solemos ver: el principio de todas las cosas. Más allá del goce estético (que no es poco) las obras de Madanes son una oportunidad para poder acceder al fundamento último del ser: la nada.

Julio Sánchez

<< Home